
Elena Makarova junto a su hijo y el manuscrito en el que relata su experiencia.
Elena Makarova, la ciudadana rusa identificada por la Justicia argentina como supuesta víctima de trata de personas en el expediente que involucra a Konstantin Rudnev en Bariloche, decidió romper el silencio para desmentir tajantemente esa versión. A través de un extenso documento redactado desde Rusia, donde reside actualmente con su hijo, la joven repudió el papel que le asignan los investigadores y acusó a las autoridades judiciales de haberla presionado para declarar en contra del principal imputado.
«Me llaman víctima, pero no soy víctima de nadie, excepto de los fiscales argentinos», sentenció Makarova en una carta que fue difundida por el portal internacional Bitter. Según detalló en su escrito, tomó la decisión de hacer pública su verdad para contar lo vivido «sin intermediarios, distorsiones ni traducciones erróneas», especialmente luego de que su identidad quedara expuesta y vinculada a la causa judicial.
Uno de los ejes centrales de su descargo apunta a desmentir cualquier vínculo previo con Rudnev. Makarova aclaró que su llegada a la Argentina fue en compañía de Nadezhda Belyakova, una amiga de su madre. Explicó que, una vez instaladas en Bariloche, sufrieron un contratiempo con el alojamiento que habían reservado, lo que las motivó a pedir ayuda a Ksenia Tarakanova, otra ciudadana de origen ruso.
El texto de Makarova también dedica un apartado crítico a las irregularidades que afirma haber sufrido en el ámbito de la salud durante y después de su parto. La joven denunció haber sido víctima de violencia obstétrica, asegurando que fue sometida a una inducción y a una posterior operación de cesárea sin que los médicos le hubieran pedido su consentimiento.
El calvario, según su testimonio, continuó tras recibir el alta médica. Makarova relató que las autoridades la despojaron de sus documentos personales y de su teléfono celular, aislándola de su círculo de confianza para trasladarla por diversos refugios. Describió que las condiciones de estos lugares eran deplorables, destacando la falta de suministro de agua, problemas de humedad y una provisión de alimentos insuficiente.
Fue durante esta etapa de aislamiento que, según denuncia la joven, comenzó a recibir presiones sistemáticas para que se autodefiniera como víctima de la red de Rudnev. En su escrito, aseguró haber sido amenazada con que su propia madre podría enfrentar cargos penales y terminar en prisión si ella intentaba contactarla o si se negaba a respaldar la teoría elaborada por los investigadores.
Makarova también aprovechó su carta para rechazar las justificaciones que la fiscalía utiliza para invalidar su testimonio. Repudió la idea de que su negativa a incriminar a Rudnev sea producto de un «lavado de cerebro» o de un supuesto «control coercitivo». Exigió, por el contrario, que su palabra sea respetada y valorada como la declaración de una mujer adulta con plena capacidad para tomar sus propias decisiones.
El pasaje más severo de su denuncia pública está dirigido de forma directa contra el fiscal federal Fernando Arrigo. La joven lo señaló como el principal responsable de las paupérrimas condiciones que debió soportar en los refugios y de las maniobras de coacción para forzar una declaración incriminatoria. Finalmente, Makarova confirmó que ya ha presentado una denuncia formal tanto contra Arrigo como contra el resto del equipo de fiscales que intervinieron en la investigación.
Fuente: Perfil
https://www.perfil.com/noticias/policia/la-carta-de-elena-makarova-en-la-que-denuncia-a-los-fiscales-del-caso-rudnev.phtml








