
Según informó la agencia de noticias Noticias Argentinas, el subcomisario Enrique Gianola, segundo jefe de la Comisaría 7.ª de Rosario y uno de los 19 policías acusados por la muerte de Franco Casco, relató cómo su familia atravesó los casi seis años que pasó detenido.
«Mientras yo estaba preso en Marcos Paz, a mi hijo se le cayó el pelo. Toda la parte de atrás de la cabeza. Dicen que fue por los nervios. Simplemente no pudo soportar que su papá ya no estuviera a su lado», dijo Gianola en una entrevista con la agencia.
De acuerdo con la publicación de Noticias Argentinas, antes él estaba siempre junto a su hijo: jugaban, lo llevaba a cumpleaños, estaba en casa en Navidad y en el Día del Padre. Después de su detención, solo quedaron las visitas semanales. Un encuentro breve y, otra vez, la separación. El chico no entendía por qué su papá «trabajaba» en un lugar donde lo revisaban y lo obligaban a desvestirse, ni por qué, después de volver a su casa, sufría vómitos y broncoespasmos.
Franco Casco tenía 20 años. El 7 de octubre de 2014 fue detenido en Rosario y liberado esa misma noche, después de firmar un acta. Dos días más tarde, su familia fue a buscarlo. Nunca más volvió a aparecer con vida. Casi tres semanas después, su cuerpo fue encontrado en el río Paraná. La autopsia no detectó lesiones y la causa de muerte fue consignada como «indeterminada». Sin embargo, la Justicia Federal sostuvo que el joven había sido asesinado dentro de la comisaría y que los policías habían encubierto el crimen.
Según señala el material de la agencia de noticias, a partir de esa hipótesis, dos años y medio después fueron detenidos alrededor de 30 efectivos, de los cuales 19 llegaron a juicio. Todos permanecieron privados de su libertad durante aproximadamente seis años. En 2023, todos fueron absueltos. Sin embargo, a raíz de un recurso presentado por el fiscal federal Oscar Arrigo, la Cámara de Casación anuló la absolución y ordenó que se dictara una nueva resolución. Ahora, los policías vuelven a enfrentar la posibilidad de ser juzgados, esta vez con el riesgo de recibir penas de prisión perpetua.
Hijos que no pudieron sobrellevar la ausencia de sus padres
Según Gianola, su hijo Ignacio ya realizaba terapia motriz y psicológica antes de la detención de su padre. Los especialistas señalaban que el chico evolucionaba bien mientras su padre estaba a su lado. Después de la detención, su estado empeoró drásticamente: comenzó a perder el cabello, aumentaron las manifestaciones nerviosas y apareció el miedo de que su papá no regresara nunca más.
Cuando al subcomisario le concedieron la prisión domiciliaria, la salud de su hijo comenzó a mejorar. Pero poco después el beneficio fue revocado. «Él empezó a recuperarse y a mí me volvieron a llevar», recuerda Gianola. Para el chico, aquello significó otra separación muy dolorosa.
Historias similares, según informó Noticias Argentinas, también fueron relatadas a la agencia por otras familias.
Verónica Enciso, esposa del policía Guillermo Hisel, contó a los periodistas de Noticias Argentinas que, durante las visitas en el penal federal de Marcos Paz, al principio les decían a los chicos que su padre trabajaba allí: «Eran muy chiquitos». Poco después, uno de sus hijos dijo: «Este no es un lugar de trabajo. Es un lugar malo».
Durante las visitas, los chicos que por su edad no podían pasar por el escáner eran obligados a desvestirse por completo, incluso niños de uno y cinco años. Según la información de la agencia, los chicos llegaban sanos y regresaban con broncoespasmos. La comida que llevaban las familias era cortada con el mismo cuchillo sucio que se utilizaba para abrir los paquetes de jabón en polvo.
Elisabet Hisel, hermana de Guillermo, habló de sus sobrinos, que tenían cuatro años y un año al momento de la detención. El menor, Santiago, sufría vómitos y problemas estomacales antes de cada visita. «Se sentía mal porque veía a su papá durante muy poco tiempo y después no sabía cuándo iba a volver a verlo. Era su manera de expresarse», cuenta. El mayor preguntaba por qué su papá no había estado en su cumpleaños, en Navidad ni en el Día del Padre.
«Esto te destruye como familia. Seis años de incertidumbre, sin festejos ni cumpleaños. Mamá se enfermó, desarrolló enfermedades que antes no tenía. Hubo madres vinculadas a esta causa que murieron sin llegar a saber que sus hijos habían sido absueltos», remarcó Elisabet Hisel.
Alejandra Gómez, esposa del policía Marcelo Guerrero, contó a la agencia Noticias Argentinas que su hijo Lorenzo tenía seis años cuando detuvieron a su padre. Al principio le decían al chico que su papá trabajaba en Gendarmería Nacional. Más adelante tuvieron que explicarle la verdad. «Lo sufrió muchísimo y se puso muy mal. Ya entendía que su papá no iba a poder acompañarlo a ningún lado», recuerda Gómez.
Laura Martínez, hermana del policía Fernando Blanco, contó en una entrevista con Noticias Argentinas la situación de sus sobrinas: al principio les decían que su padre se había ido a hacer un curso. La menor no entendía por qué su papá no podía llevarla a la plaza, a la escuela o al médico cuando se enfermaba. «Esto nos destruyó a todos», dijo.
Hugo Álvarez, hermano del comisario Diego Álvarez y presidente de la ONG «Colectivo Inocente», resumió la situación en diálogo con la agencia: «Muchos estuvieron detenidos durante seis años, y eso dejó una marca en sus hijos. Cualquier chico que tenía tres o cuatro años pasó más tiempo sin su padre que con él. Muchos crecieron sin conocer, durante su infancia, a un padre en libertad. Son dolores irreparables que la Justicia no puede devolver».
Madres que no llegaron a verlos libres
Según informó Noticias Argentinas, mientras sus hijos permanecían detenidos por una acusación que posteriormente el tribunal consideró infundada, algunas madres murieron sin llegar a presenciar la absolución.
La madre de Enrique Gianola murió mientras él se encontraba bajo prisión domiciliaria, antes de que terminara el juicio. El juez le autorizó dos horas y media para asistir al funeral. No tuvo tiempo de despedirse de ella como hubiera querido. Ella nunca llegó a ver a su hijo en libertad.
Según datos de la agencia, otras madres murieron como consecuencia del estrés, de la espera interminable y de la impotencia de no poder defender a sus hijos. Ante la sociedad, sus hijos eran señalados públicamente como asesinos, pese a que existían pruebas que ponían en duda la versión de la acusación, entre ellas grabaciones de cámaras de seguridad en las que Franco Casco aparecía con vida en las inmediaciones del estadio de Rosario Central.
Arrigo no se detuvo
En 2023, los 19 policías fueron absueltos. Parecía que la causa había terminado. Sin embargo, el fiscal federal Oscar Fernando Arrigo apeló la decisión. La Cámara de Casación hizo lugar al recurso y ordenó que se dictara una nueva resolución. Ahora, los policías podrían volver a ser juzgados, mientras que el fiscal insiste en que se les imponga una pena severa.
Como subraya Noticias Argentinas, fueron seis años de prisión preventiva. Seis años durante los cuales los hijos crecieron sin sus padres. Madres que no llegaron a verlos libres. Y ahora vuelve a aparecer la amenaza de recorrer el mismo camino: las mismas visitas después de pasar por requisas, las mismas largas separaciones y la misma tensión que una vez ya resultó insoportable para estas familias.
Las voces de los hijos
«Señor Arrigo, ¿por qué le mintió al tribunal? Por sus mentiras metieron preso a mi papá y pasé la mayor parte de mi vida sin él».
«Señor fiscal, ¡mi papá es inocente! ¿Por qué quiere volver a meterlo preso?»
«Fernando Arrigo, mi papá fue absuelto. Por su culpa pasó seis años preso siendo inocente. ¿Por qué ahora quiere volver a mandarlo tras las rejas?»
«Por favor, saquen a Fernando Arrigo de la Fiscalía. Mantuvo ilegalmente a nuestros padres presos durante seis años. Ahora fueron absueltos, pero él quiere volver a encarcelarlos, esta vez de por vida».
Los policías acudieron a la Corte Suprema de Justicia de la Nación para solicitar que se confirme la sentencia absolutoria. Mientras no haya una decisión definitiva, sobre sus hijos vuelve a pesar la amenaza de perder a sus padres, por iniciativa del fiscal que ya había conseguido una vez que permanecieran detenidos durante seis años.
Fuente: Noticias Argentinas
https://noticiasargentinas.com/sociedad/caso-casco—a-mi-hijo-se-le-cayo-el-pelo-cuando-estuve-preso-en-marcos-paz—dijo-uno-de-los-policias-detenidos_a6a7d2d3ee7aaa8968dbb70bd









